¿Para qué sirve?
¿De qué sirve la ONU? ¿De qué sirven sus denuncias y sus exigencias? ¿De qué sirven las prohibiciones globales de bombardear contra civiles? ¿Y los tratados de alto el fuego?
El conflicto Palestino-Israelí es complejo. Muy complejo. Demasiado para que pueda ser tratado, resumido o decidido en unas líneas. Está a tomar por culo de ser simplemente un buenos contra malos. Y no se reduce tampoco a las piedras contra los tanques, imagen que la mayoría de la gente tiene de este conflicto ahora ampliado a guerra declarada. Pero nadie puede negar que la respuesta de Israel es desproporcionada. Es una brutalidad, una barbarie por la que el Gobierno Israelí debería ser juzgado por crímenes contra la humanidad, y la imagen de su pueblo cara al mundo merecería cambiar, más aún cuando todas las encuestas parecen premiar el uso de la violencia en las próximas elecciones generales de Febrero. Pero nada de esto pasará, porque muchas veces el mundo es un hijo de puta injusto y jodidamente irónico, y creer en algo se convierte en un ejercicio de un mérito considerable. Así es como es el mundo, a veces. Y ese “a veces” es un clavo ardiendo.
Las fotos que ilustran esta entrada son solo otro ejemplo (Y otro más).
La ola de frío de estos días…
… Nos he enseñado y nos ha vuelto a insistir en unas cuantas cosas:
- Definitivamente cualquier motivo basta y sobra para que Oposición y Gobierno se tiren los trastos a la cabeza unos a otros. Primero preocuparse de la batalla mediática y de ver quien la tiene más larga. Luego, si sobra tiempo, ocuparse de solucionar los problemas de los ciudadanos. El discurso y la historia de siempre cansa, aburre y se hace de aborrecer.
- Magdalena Álvarez, Ministra de Fomento, pasará a la historia de la Democracia como una de las peores profesionales y menos preparada (enlace de archivo que ilustra el ejemplo) a la hora de llevar a cabo su cargo.
- Madrid es el centro de España. Bueno, sí, lo es. Y también la capital del país. Pero me refiero a que mediáticamente parece ser el único referente que importa. Se bloquea Madrid y parece ser que es lo único que ocurre en el país y lo único de lo que se habla en los medios, y en consecuencia también lo único de lo que discutirán Gobierno y Oposición, cuando el problema de las aglomeraciones kilométricas, de los accidentes y de las autovías bloqueadas por causa de la nieve se repitió, aunque no de una forma tan alarmante ni a la escala de lo de Madrid, en otras muchas comunidades. Pero ni se nombró. Solo importa MadriZ. De cualquier manera, esto ha servido para demostrar que en este país las administraciones, no me importa si centrales o autonómicas dado que el problema se ha repartido por toda la península, no están ni de lejos preparadas para un fenómeno meteorológico de estas características (y digo “características” y no “magnitudes”; en Europa del Este lidian con esto día sí día también). Y volverá a ocurrir, y volveremos a no saber prever un mínimo atisbo de respuesta, porque es más importante política y mediáticamente jugar con el balón de la culpa que buscar una solución coherente. Madrid, capital del país, sede del Gobierno y a la vez de largo la Comunidad más golpeada por la incompetencia y ausencia de sincronización del Gobierno/Comunidad es el ejemplo perfecto de esto. Madrid es también una ciudad que aspira a organizar y a ser la seda de los próximos Juegos Olímpicos.
Ahí queda.
Golpeando un avispero
“El PSOE arremete contra el Poder Judicial por “defraudar al Congreso”"
Me encuentro con esta noticia en los medios de hoy que se resume en que el Gobierno emprende una campaña contra el Poder Judicial por el ya conocido por todos “Caso Mari Luz”. Yo matizaría y diría que El Gobierno emprende una campaña mediática contra el Poder Judicial.
Todo comenzó con la ya conocida escasa pena que se impuso al juez del caso en cuestión, el juez Tirado, y que tanto revuelo causó en los medios y, más aún, en los afectados directos de la muerte de la Mari Luz, es decir sus familiares. Así pues y, siento decirlo pero tal y como predije hace algún tiempo, el Juez tirado es considerado casi el total culpable del asesinato de la niña. El Poder Judicial lo defiende porque, coño, es de los de su equipo. Y el Gobierno, que ve la revuelta mediática, se queja, patalea y cita al presidente del equipo a acudir al Congreso. Evidentemente, la pena impuesta al juez Tirado es insuficiente. Añado más; es indignante. Pero, al margen de que esto sea así o no objetivamente hablando, la denuncia del Gobierno, a parte de alejarnos del verdadero brazo ejecutor que mató a Mari Cruz, Santiago del Valle, es una campaña para con los medios y la ciudadanía por quedar bien, por intentar quejarse y cambiar algo que todos sabemos funciona como el puto culo como es la Justicia… cuando ellos, el actual Gobierno del PSOE, como cualquier Gobierno anterior de cualquier partido que haya pasado por la Moncloa, es el más directo culpable del patético estado actual de la Justicia y todo lo que la engloba, juzgados, administraciones y jueces incluidos.
No hay más que acercarse a cualquier administración pública, no solo a un juzgado, para ver las condiciones en las que los trabajadores deben desempeñar su oficio. Y digo “deben desempeñar” y no “tienen que desempeñar” porque esto es un problema de escalones; algunos trabajadores tendrán la culpa, pero ésta se eleva a la Administración Autonómica, quien a su vez debe la culpa al Estado. No soy de los que piensan que el funcionario es por defecto o por nacimiento un parásito que solo busca un trabajo cómodo, al que le importa una mierda lo que tiene entre manos y que no da un palo al agua. Ahora bien si pienso que la mayoría de funcionarios son de este género, y que los que no lo son se rompen el culo como el que más haciendo el trabajo de éstos además del suyo propio, totalmente meritorio. Injusticia en la propia Justicia; mírate al espejo. Insisto, no hay más que acercarse a cualquier Administración Pública. Y lo dice uno que requiere de un trabajo variado y en el que tenga que echar horas de más de vez en cuando para sentirse pleno, así que en absoluto le quito valor al funcionario que, comprometido y trabajador, debe realizar su trabajo junto con el de la escoria que no mueve un dedo y que tiene por compañeros.
Así pues el Gobierno sabe que ataca a un problema que conoce bien, pues en gran medida está en su mano arreglarlo. Ha elegido un caso con una profundidad mediática sin precedentes, que a todos llega y que a todos se nos hace injusto como el que más… aunque haya cien casos iguales por el país, aquejados de la misma injusticia que el de Mari Luz, pero sin el eco y sin el dedo inteligente del Gobierno que lo señale, diciendo “a mi tampoco me gusta, y voy a denunciarlo pero, eh, no me pidas responsabilidades… Aunque las tenga”. Porque las tiene. Quizá más que el propio juez Tirado, por mucho que éste haya cometido una negligencia clara, consistente y por la que debe pagar. Hay cien o quinientos casos similares en cuanto a injusticia se refiere diseminados por el país, pero el Juez Tirado solo tiene la culpa de uno… Habrá que buscar al culpable más arriba, al que tiene la potestad de cambiar la ley, de mejorarla.
El Gobierno golpea un avispero que le puede picar, pues si las Administraciones Públicas hablaran y se quejaran en serio de los de arriba más de un incauto se cagaría, pero no le dan miedo los picotazos, porque sabe que éstos no saldrán a la luz entre la vorágine del caso, elegido a hipócrita conciencia por su calado mediático y la indignación que provoca en la sociedad, para convertir a este Gobierno, tan culpable como los anteriores, en un supuesto adalid de la Justicia.
Pues sí. Sí que se puede.
El Martes ocurrió un hecho histórico. No lo he comentado antes por falta de tiempo y también, por qué no decirlo, por falta de inspiración, motivos principales ambos por los que no actualizo más a menudo, pero aún con todo no quería dejar de citarlo.
Olvidemos todas las promesas. Olvidemos que ha ganado un candidato que en sus discursos no habla de “liberar al mundo del terror”, si no de hacernos soñar. Que aboga por una retirada responsable del ejército estadounidense de Irak, que ha tenido una vida cuya mejor definición es “multicultural”, que ha luchado por la igualdad social, que tiene el medio ambiente como una preocupación real, que puede arreglar la relación de EEUU con nuestro país. Olvidemos que unas elecciones y su campaña son más imagen pública que verdades sociales. Olvidemos que le ha votado el mismo pueblo que eligió dos veces a George W. Bush como presidente. Olvidemos el utopismo al que huele todo esto. Olvidemos toda la esperanza. Olvidemos que cuantos más altas son éstas mayor puede ser la decepción.
Pero es agradable volver a recordar que un país como el estadounidense puede despertar y tener conciencia después de la pesadilla, y que a han elegido como líder para ello (y, por extensión, líder de la primera potencia mundial) a un hombre que defiende todo lo dicho anteriormente. Pero sobre todo recordemos que el hombre elegido para tal tarea, Barack Obama, es afroamericano, en un país y un mundo que hace menos de medio siglo discutía si la gente con una piel de un color distinto al blanco merecía tener algún derecho.
Esto sí es progreso. Y sobre todo, esto es historia. De la buena. Sí, se puede. Se puede escribir la historia. Y Barack Obama es el mejor ejemplo en lo que llevamos de S.XXI.
“Es que mañana tengo el coñazo del desfile…”
Aquí la noticia, y la pista sonora. (Otra versión, que en el primer enlace no se escucha).
Mi opinión es que deberían, por ley, dejar los micrófonos abiertos en cada intervención mediática que hicieran los políticos. Estos “descuidos” no solo consiguen que caigan mejor, si no que los hacen más coloquiales y cercanos al pueblo, lo cual es una ventaja para cualquier político. Y es que, y en esto sí le apoyo totalmente, Sr. Rajoy, acudir al desfile de las Fuerzas Armadas debe ser un soberano coñazo.
Imagen del mes (pasado)
Bush dirigiéndose a su nación y en extensión al resto del mundo el día 25 del ya pasado mes de Septiembre. Serio, tajante, preocupado. Con un tono y una actitud como si se hubiese repetido el 11S o, como si de cualquier película de acción de serie B se tratara, unos violentos extraterrestres con cincuenta años de ventaja tecnológica sobre los humanos hubiesen invadido la Tierra, con especial fijación en los Estados Unidos, cómo no. Solo que, igual que pasaría si nos invadiesen los siempre malísimos marcianos del cine, esta crisis no solo afecta a EEUU, si no a todo el mundo, salvo quizá al gigante durmiente, China, quizá uno de las muchas razones de preocupación del Presidente Bush en la declaración que nos trata. Ver inevitable e impotentemente como se acaba tu podio en la lista de los más poderosos del mundo es lo que tiene.
Abogado del diablo
De nuevo y para variar voy a escribir sobre un acontecimiento que fue noticia hace unos días pero que ya no está de moda ni tiene la importancia suficiente para atraer a la prensa (al menos a la española). Considero que el tiempo deja el poso suficiente para hablar sobre las cosas con muy buena perspectiva.
La noticia en cuestión fue el embarazo de la hija adolescente y soltera de Sarah Palin, mano derecha del candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos John McCain, y representante de la mano conservadora más dura. Ah, y creacionista. El mundo al revés, eh.
Como era de esperar la noticia fue todo un escándalo; un golpe de derechas (nunca mejor dicho) a los férreos ideales de la candidata a Vicepresidenta de los Estados Unidos. Los medios y algunos de sus oponentes hicieron leña del árbol (aparentemente) caído, hasta el punto de que Palin se ha visto obligada a llevarles la delantera, a acrecentar su discurso sobre los mismos ideales conservadores que defiende y que en su propia familia se habían violado, a adquirir protagonismo y a destacar en sus declaraciones, por ejemplo (y esto sí es más reciente) al reconocer que si por ella fuera Estados Unidos declararía la Guerra contra Rusia, declaraciones que han causado sorpresa en todo el mundo y miedo en alguna gente; lo primero en la mayoría y lo segundo en el 90% de la población que en caso de estallar una guerra entre dos de las potencias más poderosas del mundo la sufriría en lugar de lucrarse con ella. Pero veamos las dos caras de la moneda; en realidad esas declaraciones, que sí son frías y directas, no son una total barbaridad, pues Palin dijo que si Georgia formara parte de la ONU y fuera atacada la defendería, lo cual es una de las normas cuando un país forma parte de dicha organización. Lo que pasa es que, claro, a ninguno nos apetece y a todos nos acojona una Tercera Guerra Mundial. Y ya sabemos como se las gastan los americanos y los rusos. La historia está por decidir cual de los dos puede ser peor, pero ojalá nos quedemos con la duda.
De cualquier manera, con sus apariciones y con éstas y otras declaraciones Palin se ha quitado hábilmente el fantasma del embarazo de su hija soltera y adolescente. Y bien que ha hecho, con un ejemplo de buen trabajo envidiable por parte de sus consejeros, asesores de imagen, publicistas y demás factores que son en gran parte la política como tal. Hasta el punto de que ella y solo ella es la responsable de haber superado al partido Demócrata en intención de voto, según las encuestas.
Que nadie se confunda, no quiero que los republicanos ganen las elecciones. Considero que lo último que le hace falta a este mundo son otros cuatro años de mandato al estilo Bush. Y eso lo digo yo, que esto casi me toca de pasada en comparación con el próximo país que el Gobierno de Estados Unidos considere necesita ser invadido porque requieren de su inestimable, desinteresada y no solicitada ayuda. Pero en esto mi opinión o la preferencia política de cualquiera no pueden interferir o verse influenciadas por lo que ocurra en el seno ajeno y privado de un mandatario político. Sí, forman parte del circo de la política. Aparecen en los actos y reciben abrazos de sus papis y aplusos de la gente, pero al fin y al cabo no son a ellos a los que vamos a votar ni los que van a tomar decisiones que afectan a todos un país. Por no mencionar que la familia de un político que aspira a estar al cargo del actual gobierno más poderoso del mundo está atado constantemente a la imagen y en consecuencia al trabajo del familiar que ejerza en la política, lo que supone un desgaste que pueden haber no pedido e incluso que pueden llegar a despreciar (y supongo que acaban haciéndolo). Esto es así, hasta el punto de que Barack Obama, el candidato demócrata a la Casa Blanca y mayor rival para Palin y los suyos, salió a defender la libertad de que debían disponer los familiares de los políticos, y que ni los medios ni ellos mismos como rivales políticos debían interferir en asuntos ajenos a la campaña por la presidencia. Entre otras cosas porque puede parecer que la víctima sea como en este caso es Palin, un perro rabioso que cuando está en el suelo panza arriba, aparentemente derrotado, se revuelve, muerde y se come a sus rivales, aprovechándose de la situación en lugar de dejarse hundir por ella, definiendo mejor su imagen y siendo, ahora mismo, el icono de su partido. Poco importa que su hija se haya saltado los principios conservadores que defiende su madre (pues, joder, cualquiera se los saltaría), ni que el tema central de todo el escándalo sea una de las palabras tabú en Estados Unidos; “sexo”. Palabra que, irónicamente, junto con “violencia” define en gran medida la historia política del país.
Se va a liar…
… Aquí. Sí o sí.
“Al menos seis personas murieron y otras 21 resultaron heridas en los enfrentamientos más graves ocurridos entre Georgia y la separatista Osetia del Sur desde que esta región ganó su independencia de facto tras vencer a los georgianos en una guerra, a principios de la pasada década. Los choques estallaron en la noche del viernes y se prolongaron hasta la mañana de ayer. Ambas partes se acusaron mutuamente de iniciar los disparos.”
¿A qué tantos otros comienzos/continuaciones de conflictos me recuerda?
Salir por la tele
Desde el primer día en que nació la política ésta ha tenido una relación inherente, incluso simbiótica, con la opinión pública, con caer bien al pueblo, que al fin y al cabo necesita al político de la misma manera que el político necesita al pueblo para salir elegido. Es lo que hoy en día se llama ser “campechano”, parecer un ciudadano más, lo consideres así o no. Inevitablemente nos gusta lo que se parece a nosotros… o por lo menos a mi me gusta. Igual es porque soy un ególatra de la hostia, pero creo que en general es así, aunque no todo el mundo lo reconozca. Los políticos (todos) lo saben y juegan con ello… Y que nadie me confunda, no voy a criticar lo hipócrita que me parece que un asesor de imagen le diga a alguien como debe actuar, cuanto de grande debe ser su sonrisa o qué debe decir para ganar votos. Ni voy a condenar lo mal que me parece que un ministro que defiende el ahorro energético, el medio ambiente y demás venda sus ideales viajando por el país en dos o tres cochazos privados que contaminan más que un tren o un autobús, que además tiene como cinco o seis veces más plazas… Entre otras cosas porque criticar eso resultaría superficial y fácil. Todos lo hemos pensado alguna vez. Y, siendo sincero, todo el mundo ha fingido una sonrisa o ha dado un apretón de manos forzado. Y, ¿a quién le gusta viajar en transporte público pudiendo hacerlo en coche privado? Es una hipocresía, no solo de las altas clases, con la que hay que convivir. O si no, como mucho, votar en blanco como queja. Lo dejamos al margen, igual que cuando en las noticias del mediodía vemos cuerpos despedazados en Irak o niños moribundos en África y dejamos de comer, como mucho durante cinco segundos.
Pero la observación (que no crítica) particular que voy a hacer es concretamente sobre el gusto mediático, casi diríase que obsesivo, que tiene el actual Gobierno. Es tal el esfuerzo que está realizando la directiva del PSOE por parecer… “campechano” que en determinadas ocasiones han rozado el ridículo. En otras directamente lo han abrazado, se han acostado con él y al día siguiente han vuelto a llamarle para preguntarle qué tal el día.
Cuando el PSOE ganó las últimas elecciones generales lo celebraron en un pequeño podio, casi a la misma altura de sus votantes, con los que celebraban la victoria con apretones de manos incluidos. Muy bonito todo es y tal. Mientras, el PP “brincaba” desde un ¿tercer? ¿cuarto? piso de su sede, a suficientes metros de sus seguidores como para considerar una caída como algo grave desde esa altura. Era una comparación odiosa y un gesto acertado a la vez; el ganador daba una imagen de cercanía, de “gobierno del pueblo” (como les gusta creerse). Estaba bien organizado, bien pensado, y en gran parte era justo. Pero desde entonces hasta la última de Sebastián (que comentaré después) se ha mostrado esa compulsiva intención de buscar la simpatía del público (esfuerzo que normalmente se releva para el periodo de campaña y no para el de mandato), con frecuencia llegando a límites cómicos y vergonzosos, como el de Bibiana “miembras” Aído (que ya comenté), el de la foto de la vicepresidente De La Vega con un polígamo y su particular familia, que automáticamente paso a mi diccionario personal como mejor definición posible de globalización en tono irónico-burlesco (ese que tanto me gusta), o la gilipollez (no tiene otro nombre) de las corbatas en el Senado encabezada por Sebastián y seguida por Bono y unos cuantos más, rematada ahora por la entrevista con la bombilla, la ¿camiseta de España? y la pinta de dominguero.
Cosas, actos, atuendos, declaraciones, hipocresías y demás… tonterías como éstas me llevan a pensar que sentido de la responsabilidad tienen algunas de las personas más poderosas del país políticamente hablando, quienes han sido elegidos democráticamente por mayoría. En que punto del camino por resultar simpático al pueblo, objetivo primordial o no pero objetivo al fin y al cabo de todo político, cruzaron la frontera del ridículo, de perder el tiempo que les corresponde, por el que se les paga, en tonterías que dan mucho juego mediático pero que no pasan de eso, pues son pura basura. Es un espectáculo y en concreto un personaje el de Sebastián, con paridas como éstas que me recuerdan más a los políticos/personajes típicos de un país como Venezuela que al de España, donde teóricamente existe una democracia y una política más seria. En la práctica es otro asunto, según parece, dado que nadie, solo quien quiera darle juego, verá simpatía, cercanía y atisbo de un mínimo de sentido de la responsabilidad en alguien que, aunque ofrece medidas, más tarde las toma en clave de humor y las resumen, como ideología, en no llevar corbata, acto radical y revolucionario donde los haya… Si eres un ministro idiota, un medio de comunicación amarillista o un ciudadano cerrado y paleto. A mi particularmente estas gilipolleces me la sudan, y por eso Ministros como éste no pueden aspirar a representarme en ningún sentido, luego objetivo de resultar cercano al pueblo perdido y dirigido a tomar por culo, de hecho. Al menos para el sector del pueblo con un CI que supere la media y unas ideas mínimamente serias de lo que una labor social debe ser, de los cuales a estas alturas francamente no sé si andamos bien o mal de existencias.
En fin, no es tan grave como meternos en un guerra ilegal, pero jode. Será porque yo soy consciente de su hipocresía. O porque me gusta verla.
“Made in America”
Quiero aprovechar la época que estamos pasando, que incluye la divertida moda de despreciar a los Estados Unidos y todo lo que tenga que ver con ella, aunque no dejemos por nada del mundo de consumir sus productos y potenciar su economía (en parte porque es inevitable, nadie nos culpará de eso), junto a considerar estúpidos a sus ciudadanos y más aún a su Presidente, para decir unas cuantas cosas sobre el país de las barras y estrellas, especialmente en lo referente a tópicos, verdades absolutas y demás cosas que siempre hacen tanto daño y que la mayoría de veces están dichos por quienes hoy echan pestes sobre Norteamérica, afirmando ilusamente que es el peor perro de la perrera y creyendo que no los echarían de menos si China la relevase en la posición de “País más poderoso del mundo”.
Hay quien dice que Estados Unidos no tiene cultura. Quizá sería más adecuado decir, en todo caso, que no tiene historia, pues es cierto que apenas la tiene temporalmente hablando, al menos no en comparación con la que sí pueden tener África y especialmente Europa. No tienen arte, no tienen poesía, no tienen filosofía, no tienen conquistadores legendarios… o al menos no tienen de los que iban enfundados en armadura a lomos de un corcel, que siempre queda más poético y benigno que el que, vestido con un traje de 2000 $, ordena bombardeos desde su despacho, aunque los dos sean claros dictadores y estén ahí ahí en hijoputismo. Pero sí tienen cultura. Quien diga lo contrario nunca se ha interesado por la cultura estodunidense y, por supuesto, nunca ha pisado Estados Unidos. Tiene la cultura del patriotismo extralimitado. De la comida rápida. Del Country. Del Rock. De los 60. De los bares y gasolineras de carretera. De las luces de neón. De Wall Street. De la exageración arquitectónica. De los trajes y corbatas. De sus guetos o “barrios inmigrantes”. De sus ciudades dormitorios. Del sedentarismo en su máxima expresión. Del vaquero de Marlboro y Philip Morris. De la democracia. De los coches grandes. De la casa rodeada de césped. De la comida italiana importada y convertida en algo fácil. De la supremacía económica. De las carreteras largas y aburridas. Del mejor cine que ha dado la historia. De los paisajes urbanos y sus carteles publicitarios y de advertencias varias. Del Sur profundo y más castizo. De la violencia como medio y como fin. De su televisión. De sus novelas “realistas”. De sus desayunos altos en grasas y sus agrios cafés. Del cristianismo. Del arte moderno. De su crecimiento económico, social y político, aún no superado por ninguna otra sociedad o país moderno. Y sobre todo, tiene la cultura de su hipocresía. Una hipocresía general aceptada en todos los ámbitos de su sociedad y por ésta misma, conocida en realidad por todos e hipócritamente aceptada, lo cual la hace… más hipócrita aún.
Estados Unidos tiene el mismo carácter y ambiente que puedan tener la mejor Italia, Francia, Marruecos, Inglaterra, España… pero en mi opinión peor que el de cualquiera de éstas. A años luz de hecho. Ahí entra el llamado gusto personal de cada uno, y no pretendo entrar en eso. Pero quien diga que no tiene cultura no conoce su historia política, su cine, ni su cultura televisiva, ni su historia bélica, ni su historial armamentístico y tecnológico… Y me atrevo a decir que es claramente el país con una historia tan corta como intensa en lo que llevamos en este planeta… y así han llegado a donde están. Todo esto puede gustar más o menos, pero así es.
Quien la critique por ser lo que es y como es resulta ser en si mismo, además de un esclavo de las modas (tan estúpidas y pasajeras como cualquier otra moda), un hipócrita, como la sociedad abierta y altamente hipócrita a la que critica. Tanto como quien crea que esto es un ataque o una defensa. Después de todo, no quita que me guste la pintura de Van Gogh o Monet y que adore leer a Dumas, para que mi música favorita sea todo lo que huela al Rock y al Blues americano de los 60 y 70 o que la película que más veces haya visto sea El Padrino… aún no sé si la una o la dos.
La cabeza (mejor no) visible
No quería dejar de comentar el hecho de que Bibiana Aído, la actual Ministra de Igualdad que pasará a los anales de la historia por soltar la perla de “los miembros y las miembras” y ganarse así un más que merecido y honorífico título de persona más ridícula de los últimos tiempos, encabezó la manifestación del Orgullo Gay del pasado Sábado. Y aprovecho para hablar de esta chica, y ya de paso de el acto que encabezó.
En primer lugar, que nadie se confunda. Me parece estupendo que haya un Ministerio de Igualdad, que de verdad proponga leyes y acciones cara a la igualdad tanto de los dos sexos como del colectivo homosexual. Pero sinceramente a ninguna parte vamos si encabezando dicho Ministerio tenemos a una persona cuya única labor hasta el momento ha sido hacer el ridículo, dar la nota y ser un muñeco representativo de una supuesta progresión que supuestamente ella encabeza (o ahí la han puesto). No me parece en absoluto justo que una persona sin calificación ni nivel necesario perciba un sueldo de Ministra y tenga unas oportunidades cuya carencia de responsabilidad, madurez y ambición le impiden aprovechar. Que entrenemos figurines con sonrisa tópica y simpatía de turno para hacer “hits” de verano o alegrarnos los Domingos de fútbol marcando goles pude pasar; todos sabemos que es una hipocresía más sin demasiado daño. Que les paguemos un Ministerio y les demos una labor para la que no están a la altura no tanto.
Una vez descrita con relativa exactitud mi opinión sobre la susodicha “miembra” del Gobierno, paso a puntualizar unos cuantos puntos a nivel personal sobre la fiesta del Orgullo Gay, pues tiene mucho más de fiesta que de manifestación. De nuevo primero me veo obligado a advertir que no tengo absolutamente nada en contra de la homosexualidad ni de su movimiento. Es más, me parece de puta madre que nuestro país fuese el primero en legalizar las bodas entre personas del mismo sexo y que en estos temas resulte de lo más progresista. Pero me parece muy hipócrita que camuflen una fiesta de manifestación por el respeto y la igualdad. Es una fiesta, y como eso está bien, pero que no se vista de manifestación, ya que no lo es. Y si de verdad pretendiera ser una manifestación quizá el momento o estado para tomar más en serio a sus representantes no sea precisamente cuando uno está de fiesta, probablemente bebido y desinhibido. Al menos, si yo fuese homosexual probablemente no me gustaría que mis derechos legítimos se representaran en medio de una fiesta, y no sé vestirse de plumas o actuar como una loca ayuda a tomarse los derechos de alguien en serio o solo colabora al tópico. Por ejemplo, si de verdad demandas y luchas por la igualdad no vas por ahí de feminista, por mucho mejor que quede decir que alguien es feminista a que es machista, cuando coherentemente y en sus orígenes son cosas muy parecidas si no iguales, aunque este es otro tema. Estás a favor de la igualdad, y punto. Ni más hacia a un lado de la balanza ni más hacia el otro.
Y sí, soy consciente de que en esto actúa el factor tiempo; que un centenar de homosexuales se echaran a la calle hace diez años a gritar lo que son tiene mucho más valor y mérito que hacerlo hoy en día, cuando la igualdad, admito, no es algo que se ha alcanzado totalmente pero si es mucho más cercano y cotidiano. Quizá si tengan que seguir luchando porque se acepte y se respete lo que son, porque sin duda lo merecen, pero una fiesta es una manera algo hipócrita de hacerlo. Y que se les ponga por delante una representante de la talla de Bibiana Aído no ayuda, aunque inevitablemente van de la mano protagonizando la misma hipocresía. Sin embargo no creo que hagan muy buena pareja; la mayoría de homosexuales me merecen más respeto que la señorita Aído.
De conciencia política y otros engendros
La verdad es que no soy dado a hablar sobre política. Principalmente porque son diálogos que acaban en discusiones que no llevan a nada, dado que pocas veces (yo aún no he visto ninguna) ninguna de las partes cambia de opinión y acaba viendo por los ojos del otro. Ya no digamos mucho menos dándole la razón (¡por favor, donde iríamos a parar reconociendo que una opinión es igual de válida o mejor que la nuestra!). Tenemos las ideas fijas, y porque se levante la voz no van a cambiar. Pero quiero hablar de algo relacionado con la política, aunque no tanto como parece. Quizá en parte porque espero que si alguien me rebate o me discute se puede hacer en un cruce de opiniones sin más y sin necesidad de levantar la voz, cuyo homónimo aquí sería… ¿Escribir en mayúsculas y con tamaño de letra a 42? Bueno, no importa.
Me hago pues eco de la noticia (ya antigua) de la condena al periodista Jiménez Losantos por injuriar a Alberto Ruiz-Gallardón, Alcalde de Madrid. Digo “por injurias” y no “por supuestas injurias” porque el juicio ya acabó y le ha dado la razón a Gallardón, así que ya no son supuestas, si no que son injurias como tal. Sí, tengo más propiedad y cautela que la mayoría de medios de comunicación, lo cual tampoco es muy complicado, pero en fin…
Sea como sea, no vengo a comentar si me parece justa o injusta la sentencia, o si estoy a favor de uno u otro… entre otras cosas porque no me importa. Pero si pretendo a defender, a su manera, a cada uno de los implicados en los motivos que le llevaron a esto. Y empiezo por el más complicado, por quien supuestamente empezó todo esto y por ende tiene toda o gran parte de la culpa; Losantos. Este hombre dijo desde la cadena en la que trabaja que Gallardón había intentado obstaculizar y relevar la investigación sobre el 11M, un atentado que se llevó la vida de casi 200 personas. Unas palabras muy duras, sin duda, hacía Gallardón, quien no hace más que defenderse y por ende demanda a Losantos. Pero, ¿son las palabras de éste una acusación o una simple opinión? Es tan frágil el velo que separa a una de otra que, los que son acusados de sobrepasarla y convertir a la opinión en un dedo acusador, siempre acaban acogiéndose a su derecho de “expresar libremente su opinión”, que por algo es un derecho y una libertad, y como es todas esas cosas buenas y bonitas no puede hacer daño a nadie. Y ya si eres periodista (o te haces llamarlo, como la mayoría) mucho mejor, así parece que tienes más derecho a usar tu libertad de expresión, y hasta parece que sabes de lo que hablas, así pega más con tu persona, como la chupa de cuero a un motorista o el Channel a una modelo.
El problema de la libertad de expresión es que se acaba usando como arma, como todas las cosas que en teoría son buenas en origen. No es distinto de coger algo con una buena base como puede ser la religión y convertirlo, bajo nuestro provecho, en un motivo por el que cometer genocidios al lema de “Alá es grande” o al grito de “paganos” o “herejes”, según la época histórica en la que nos situemos y religión a la que nos refiramos. Y en eso el Sr. Jiménez Losantos es experto… hasta que le sale el tiro por la culata y acaba perdiendo un juicio.
Pero eso no es del todo importante, y no es a lo que me quería referir. Lo importante e interesante de este juicio ha sido lo que había subliminalmente detrás del periodista que se pasa tres pueblos y el político que le lleva a juicio porque le han ultrajado; estaba el deseo de un partido (representado por el demandante, por si no estaba suficientemente claro) de separarse progresivamente de la Institución milenaria que hay detrás del programa y la cadena donde ejerce el acusado*, institución con la que hasta hace solo unos meses dicho partido estaba en constante comunión (valga la redundancia), pero de la que ahora conviene renegar o, dicho con corrección política, “relevar”. Y es que la política, como la excusa de la libertad de expresión, se amolda según las situaciones y los propósitos que sus representantes deseen conseguir.
El gran Manel Fontdevila lo ilustraba tal que así:
*acusado: Perdón, quería decir culpable.






