“El cáncer de la Democracia…
… es el conformismo y las quejas sin un atisbo de proposición.”
Y tu…
… Que siempre mirabas y solo sonreías
Como si no supieses nada
En realidad lo sabías todo
… Y por eso sonreías…
¿Para qué sirve?
¿De qué sirve la ONU? ¿De qué sirven sus denuncias y sus exigencias? ¿De qué sirven las prohibiciones globales de bombardear contra civiles? ¿Y los tratados de alto el fuego?
El conflicto Palestino-Israelí es complejo. Muy complejo. Demasiado para que pueda ser tratado, resumido o decidido en unas líneas. Está a tomar por culo de ser simplemente un buenos contra malos. Y no se reduce tampoco a las piedras contra los tanques, imagen que la mayoría de la gente tiene de este conflicto ahora ampliado a guerra declarada. Pero nadie puede negar que la respuesta de Israel es desproporcionada. Es una brutalidad, una barbarie por la que el Gobierno Israelí debería ser juzgado por crímenes contra la humanidad, y la imagen de su pueblo cara al mundo merecería cambiar, más aún cuando todas las encuestas parecen premiar el uso de la violencia en las próximas elecciones generales de Febrero. Pero nada de esto pasará, porque muchas veces el mundo es un hijo de puta injusto y jodidamente irónico, y creer en algo se convierte en un ejercicio de un mérito considerable. Así es como es el mundo, a veces. Y ese “a veces” es un clavo ardiendo.
Las fotos que ilustran esta entrada son solo otro ejemplo (Y otro más).
La ola de frío de estos días…
… Nos he enseñado y nos ha vuelto a insistir en unas cuantas cosas:
- Definitivamente cualquier motivo basta y sobra para que Oposición y Gobierno se tiren los trastos a la cabeza unos a otros. Primero preocuparse de la batalla mediática y de ver quien la tiene más larga. Luego, si sobra tiempo, ocuparse de solucionar los problemas de los ciudadanos. El discurso y la historia de siempre cansa, aburre y se hace de aborrecer.
- Magdalena Álvarez, Ministra de Fomento, pasará a la historia de la Democracia como una de las peores profesionales y menos preparada (enlace de archivo que ilustra el ejemplo) a la hora de llevar a cabo su cargo.
- Madrid es el centro de España. Bueno, sí, lo es. Y también la capital del país. Pero me refiero a que mediáticamente parece ser el único referente que importa. Se bloquea Madrid y parece ser que es lo único que ocurre en el país y lo único de lo que se habla en los medios, y en consecuencia también lo único de lo que discutirán Gobierno y Oposición, cuando el problema de las aglomeraciones kilométricas, de los accidentes y de las autovías bloqueadas por causa de la nieve se repitió, aunque no de una forma tan alarmante ni a la escala de lo de Madrid, en otras muchas comunidades. Pero ni se nombró. Solo importa MadriZ. De cualquier manera, esto ha servido para demostrar que en este país las administraciones, no me importa si centrales o autonómicas dado que el problema se ha repartido por toda la península, no están ni de lejos preparadas para un fenómeno meteorológico de estas características (y digo “características” y no “magnitudes”; en Europa del Este lidian con esto día sí día también). Y volverá a ocurrir, y volveremos a no saber prever un mínimo atisbo de respuesta, porque es más importante política y mediáticamente jugar con el balón de la culpa que buscar una solución coherente. Madrid, capital del país, sede del Gobierno y a la vez de largo la Comunidad más golpeada por la incompetencia y ausencia de sincronización del Gobierno/Comunidad es el ejemplo perfecto de esto. Madrid es también una ciudad que aspira a organizar y a ser la seda de los próximos Juegos Olímpicos.
Ahí queda.
Golpeando un avispero
“El PSOE arremete contra el Poder Judicial por “defraudar al Congreso”"
Me encuentro con esta noticia en los medios de hoy que se resume en que el Gobierno emprende una campaña contra el Poder Judicial por el ya conocido por todos “Caso Mari Luz”. Yo matizaría y diría que El Gobierno emprende una campaña mediática contra el Poder Judicial.
Todo comenzó con la ya conocida escasa pena que se impuso al juez del caso en cuestión, el juez Tirado, y que tanto revuelo causó en los medios y, más aún, en los afectados directos de la muerte de la Mari Luz, es decir sus familiares. Así pues y, siento decirlo pero tal y como predije hace algún tiempo, el Juez tirado es considerado casi el total culpable del asesinato de la niña. El Poder Judicial lo defiende porque, coño, es de los de su equipo. Y el Gobierno, que ve la revuelta mediática, se queja, patalea y cita al presidente del equipo a acudir al Congreso. Evidentemente, la pena impuesta al juez Tirado es insuficiente. Añado más; es indignante. Pero, al margen de que esto sea así o no objetivamente hablando, la denuncia del Gobierno, a parte de alejarnos del verdadero brazo ejecutor que mató a Mari Cruz, Santiago del Valle, es una campaña para con los medios y la ciudadanía por quedar bien, por intentar quejarse y cambiar algo que todos sabemos funciona como el puto culo como es la Justicia… cuando ellos, el actual Gobierno del PSOE, como cualquier Gobierno anterior de cualquier partido que haya pasado por la Moncloa, es el más directo culpable del patético estado actual de la Justicia y todo lo que la engloba, juzgados, administraciones y jueces incluidos.
No hay más que acercarse a cualquier administración pública, no solo a un juzgado, para ver las condiciones en las que los trabajadores deben desempeñar su oficio. Y digo “deben desempeñar” y no “tienen que desempeñar” porque esto es un problema de escalones; algunos trabajadores tendrán la culpa, pero ésta se eleva a la Administración Autonómica, quien a su vez debe la culpa al Estado. No soy de los que piensan que el funcionario es por defecto o por nacimiento un parásito que solo busca un trabajo cómodo, al que le importa una mierda lo que tiene entre manos y que no da un palo al agua. Ahora bien si pienso que la mayoría de funcionarios son de este género, y que los que no lo son se rompen el culo como el que más haciendo el trabajo de éstos además del suyo propio, totalmente meritorio. Injusticia en la propia Justicia; mírate al espejo. Insisto, no hay más que acercarse a cualquier Administración Pública. Y lo dice uno que requiere de un trabajo variado y en el que tenga que echar horas de más de vez en cuando para sentirse pleno, así que en absoluto le quito valor al funcionario que, comprometido y trabajador, debe realizar su trabajo junto con el de la escoria que no mueve un dedo y que tiene por compañeros.
Así pues el Gobierno sabe que ataca a un problema que conoce bien, pues en gran medida está en su mano arreglarlo. Ha elegido un caso con una profundidad mediática sin precedentes, que a todos llega y que a todos se nos hace injusto como el que más… aunque haya cien casos iguales por el país, aquejados de la misma injusticia que el de Mari Luz, pero sin el eco y sin el dedo inteligente del Gobierno que lo señale, diciendo “a mi tampoco me gusta, y voy a denunciarlo pero, eh, no me pidas responsabilidades… Aunque las tenga”. Porque las tiene. Quizá más que el propio juez Tirado, por mucho que éste haya cometido una negligencia clara, consistente y por la que debe pagar. Hay cien o quinientos casos similares en cuanto a injusticia se refiere diseminados por el país, pero el Juez Tirado solo tiene la culpa de uno… Habrá que buscar al culpable más arriba, al que tiene la potestad de cambiar la ley, de mejorarla.
El Gobierno golpea un avispero que le puede picar, pues si las Administraciones Públicas hablaran y se quejaran en serio de los de arriba más de un incauto se cagaría, pero no le dan miedo los picotazos, porque sabe que éstos no saldrán a la luz entre la vorágine del caso, elegido a hipócrita conciencia por su calado mediático y la indignación que provoca en la sociedad, para convertir a este Gobierno, tan culpable como los anteriores, en un supuesto adalid de la Justicia.
“One is the loneliest number that you’ll ever do”
Hace tiempo que no conozco la devoción, el cariño, la sinceridad total y absoluta. Ahora mismo conozco la pasión, el arrebato, el deseo, incluso la necesidad casi por puro instinto… Puedo estar en la cama con una mujer y quedarme absorto mirando alguna parte de su cuerpo, como su pecho o su boca, decirle lo mucho que me gusta y acariciarla para ver como ella sonríe complacida a la vez que ingenuamente, segura de que soy enteramente suyo. Pero ya no puedo (ni quiero) estar horas mirando los ojos de alguien, estudiando todos y cada uno de los rasgos de su rostro, atento a cualquier movimiento que me ayude a conocer más, en un absoluto silencio que dice más que todas las palabras.
¿Por qué concuerdo totalmente (aunque jamás lo diría en público) con esos cursis qué aseguran qué el sexo sin amor no sabe tan bien?
¿Dónde se han ido mis ganas de sentir? ¿De arriesgar?
Si Scorsese la eligió…
… Como tema de fondo para el desenlace de su obra cumbre, Casino, por algo será. ¿Existe mejor tema para un final triste como son, en la realidad, todos los finales?
The House of the Rising Sun – Animals
Esta semana ha sido…
… Extraña. Diferente. Divertida. He sido confidente, amigo y amante, en ese orden. Todo ello en cuestión de pocos días y, para añadir más emoción y dramatismo, de alguien con pareja. Lo siento, “amigo”, pero las necesidades, la atracción y el sexo no entienden de lealtad cuando se crea la situación y el entorno idóneo… o cuando algo simplemente tiene que pasar. Sí, me parece que se podría escribir un episodio de la puta Anatomía de Grey con esta semana.
He sido el villano después de haber creído aprender que no había que serlo… Y me ha gustado. Ha merecido la pena. Es como me gusta ser. Es como soy.
Imagen del mes (pasado)
Bush dirigiéndose a su nación y en extensión al resto del mundo el día 25 del ya pasado mes de Septiembre. Serio, tajante, preocupado. Con un tono y una actitud como si se hubiese repetido el 11S o, como si de cualquier película de acción de serie B se tratara, unos violentos extraterrestres con cincuenta años de ventaja tecnológica sobre los humanos hubiesen invadido la Tierra, con especial fijación en los Estados Unidos, cómo no. Solo que, igual que pasaría si nos invadiesen los siempre malísimos marcianos del cine, esta crisis no solo afecta a EEUU, si no a todo el mundo, salvo quizá al gigante durmiente, China, quizá uno de las muchas razones de preocupación del Presidente Bush en la declaración que nos trata. Ver inevitable e impotentemente como se acaba tu podio en la lista de los más poderosos del mundo es lo que tiene.
Aislamiento racional
Estamos hechos para aislarnos del exterior. De x sociedad, de lo que le pase al que nos cruzamos por la calle, de lo que ocurra en la otra punta del mundo, de que en una Universidad se investigue tal o cual cosa, de quien pide dinero a la puerta de la cafetería donde almorzamos, de que nuestros vecinos estén jodiendo encima o debajo de nuestras cabezas, de que en la otra punta del mundo alguien bombardee un hospital o cruce disparos con un miliciano… Somos así. Es normal. Y no es malo. Bueno, puede que sí, de alguna manera, pero es normal. Estamos tan acostumbrados a ser conscientes despistados de que en cualquier lugar parte del mundo se está cometiendo una barbaridad en estos momentos que no nos afecta. Y no porque no dejemos que lo haga, si no porque, estoy convencido, evolutivamente, hemos acabado siendo así. Quizá hace años, en la edad media igual, la gente se unía en una profunda tristeza común cuando conocían la noticia de que a unos kilómetros de su posición alguien había perdido la cabeza y había asesinado a su familia. Pero ahora no ocurre así. O planteémoslo así; ¿Cuánto tiempo apartamos los cubiertos de la comida mientras en el Telediario de la hora de comer nos muestran gente muriéndose de hambre? ¿O al hijo de puta de la semana qué ha matado a su pareja? ¿O a los cuerpos de los inocentes qué la guerra ha masacrado? ¿Cinco, quince segundos a lo sumo? No importa, porque entre que lo olvidamos, lo hambrientos que estamos tras un duro día de trabajo y la sonrisa que esboza el presentador de los deportes para decir que el último fichaje multimillonario lo ha bordado en el partido de anoche lo dejamos al margen. ¿Y cuánto tiempo nos sentimos mal cuándo, tras salir de esa cafetería o restaurante con el estómago satisfecho, un indigente nos pide o nos suplica dinero o comida? En mi caso menos de un minuto. Y quien se indigne o se mienta afirmando que siente más de un minuto de remordimientos, a parte de ser poco sincero, quizá debería pensar en dejar su trabajo y dedicar su vida a alimentar a desnutridos en Guinea, o en girarse y darle una limosna o invitar a un bocadillo al mendigo. Yo he probado esto último en alguna ocasión y, creedme, no te sientes mejor.
Normalmente se dice…
… Que el peor enemigo de alguien es uno mismo. En mi caso no es así. De hecho yo mismo soy mi mejor aliado, y considero que así debería sentirlo todo el mundo. Si no te tienes a ti mismo a quién vas a tener. Mi peor enemigo actualmente y desde hace poco es una parte de mi; mi parte subconsciente, que a veces, últimamente, me hace ver lo que no quiero ver y me dice lo que no quiero oír. Es un enemigo complicado, desconocido para mi y que me lleva una desmesurada ventaja. Un auténtico hijo de puta. Pero es una parte mía, qué le vamos a hacer.
Escrito sin tinta
La raza humana tiene la imperiosa necesidad (supongo que genéticamente escrita y por ende inevitable) de transmitir sus vivencias a otros, especialmente a las llamadas “nuevas generaciones”. En mi opinión es una de esas tantas necesidades que, irónicamente, siendo a veces irracionales nos distinguen del resto de animales.
Supongo que en algún momento del camino se enciende esa bombilla que alerta de que lo vivido puede perderse… en cuanto el portador de dicha experiencia deje de vivir y se lo lleve todo consigo. Pero, ¿es simple necesidad humana, o está detrás un compromiso inconsciente de dejar conocimiento a los qué siguen nuestros pasos, allanándoles el sendero para qué cuenten con una experiencia como referencia y lo tengan más fácil en el camino? De cualquier manera no es una sensación/obligación/necesidad distinta a la de enseñar las fotos de un viaje, cosa que la mayoría de gente hace, hasta el punto de que uno llega a pensar si las fotos se hacen para uno mismo o para mostrarlas a la vuelta a modo de fardón pase de diapositivas a amigos y conocidos. En mi caso lo tengo claro, pero conozco muchísima gente que ha visto las fotos de su viaje una sola vez; en el momento de enseñárselas a quien pueda interesarles. Pero detrás de todo eso (incluido de fingir que te interesa ver donde haya estado el pesado de turno en sus últimas vacaciones) está la necesidad, muchas veces inconsciente, de poder decir “yo he estado aquí, puedo verme junto a la Capilla Sixtina y, aún mejor, puedo hacer que otros lo vean, incluso los que vengan detrás de mi”.
La pregunta es que pasará cuando ese toque de atención animal que es dejar un cierto legado llame a la puerta… cuando uno se pregunte qué pasa con toda la sabiduría acumulada, con toda la experiencia vivida, si no se plasma? ¿Mejor dejar qué las futuras generaciones la conozcan, pudiendo mancillarla e interpretarla a su propia manera, o morir con ello? Dilema que quizá, la necesidad genética sobreponga, ocultándolo en ese complejo laberinto con voluntad propia de deseos reprimidos y vidas pasadas con pena y gloria que es el cerebro humano, que es a la vez lo que supuestamente más nos distingue del resto de animales, aunque seguramente y en el fondo no tanto como todos pensamos.
Tirar la toalla
Jodida sociedad esta en la que una profesión que requiere de tanto don y de tanto esfuerzo como la de enseñar y crear futuras personas destacables, que es comparable en mérito a la de un médico que salva vidas o a la de un científico que busca mejorar la vida de las personas, es despreciada y menospreciada. Y jodida sociedad esta en la que algunos profesores se resignan y pierden el entusiasmo, clave indispensable a la hora de infundir conocimiento.
Abogado del diablo
De nuevo y para variar voy a escribir sobre un acontecimiento que fue noticia hace unos días pero que ya no está de moda ni tiene la importancia suficiente para atraer a la prensa (al menos a la española). Considero que el tiempo deja el poso suficiente para hablar sobre las cosas con muy buena perspectiva.
La noticia en cuestión fue el embarazo de la hija adolescente y soltera de Sarah Palin, mano derecha del candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos John McCain, y representante de la mano conservadora más dura. Ah, y creacionista. El mundo al revés, eh.
Como era de esperar la noticia fue todo un escándalo; un golpe de derechas (nunca mejor dicho) a los férreos ideales de la candidata a Vicepresidenta de los Estados Unidos. Los medios y algunos de sus oponentes hicieron leña del árbol (aparentemente) caído, hasta el punto de que Palin se ha visto obligada a llevarles la delantera, a acrecentar su discurso sobre los mismos ideales conservadores que defiende y que en su propia familia se habían violado, a adquirir protagonismo y a destacar en sus declaraciones, por ejemplo (y esto sí es más reciente) al reconocer que si por ella fuera Estados Unidos declararía la Guerra contra Rusia, declaraciones que han causado sorpresa en todo el mundo y miedo en alguna gente; lo primero en la mayoría y lo segundo en el 90% de la población que en caso de estallar una guerra entre dos de las potencias más poderosas del mundo la sufriría en lugar de lucrarse con ella. Pero veamos las dos caras de la moneda; en realidad esas declaraciones, que sí son frías y directas, no son una total barbaridad, pues Palin dijo que si Georgia formara parte de la ONU y fuera atacada la defendería, lo cual es una de las normas cuando un país forma parte de dicha organización. Lo que pasa es que, claro, a ninguno nos apetece y a todos nos acojona una Tercera Guerra Mundial. Y ya sabemos como se las gastan los americanos y los rusos. La historia está por decidir cual de los dos puede ser peor, pero ojalá nos quedemos con la duda.
De cualquier manera, con sus apariciones y con éstas y otras declaraciones Palin se ha quitado hábilmente el fantasma del embarazo de su hija soltera y adolescente. Y bien que ha hecho, con un ejemplo de buen trabajo envidiable por parte de sus consejeros, asesores de imagen, publicistas y demás factores que son en gran parte la política como tal. Hasta el punto de que ella y solo ella es la responsable de haber superado al partido Demócrata en intención de voto, según las encuestas.
Que nadie se confunda, no quiero que los republicanos ganen las elecciones. Considero que lo último que le hace falta a este mundo son otros cuatro años de mandato al estilo Bush. Y eso lo digo yo, que esto casi me toca de pasada en comparación con el próximo país que el Gobierno de Estados Unidos considere necesita ser invadido porque requieren de su inestimable, desinteresada y no solicitada ayuda. Pero en esto mi opinión o la preferencia política de cualquiera no pueden interferir o verse influenciadas por lo que ocurra en el seno ajeno y privado de un mandatario político. Sí, forman parte del circo de la política. Aparecen en los actos y reciben abrazos de sus papis y aplusos de la gente, pero al fin y al cabo no son a ellos a los que vamos a votar ni los que van a tomar decisiones que afectan a todos un país. Por no mencionar que la familia de un político que aspira a estar al cargo del actual gobierno más poderoso del mundo está atado constantemente a la imagen y en consecuencia al trabajo del familiar que ejerza en la política, lo que supone un desgaste que pueden haber no pedido e incluso que pueden llegar a despreciar (y supongo que acaban haciéndolo). Esto es así, hasta el punto de que Barack Obama, el candidato demócrata a la Casa Blanca y mayor rival para Palin y los suyos, salió a defender la libertad de que debían disponer los familiares de los políticos, y que ni los medios ni ellos mismos como rivales políticos debían interferir en asuntos ajenos a la campaña por la presidencia. Entre otras cosas porque puede parecer que la víctima sea como en este caso es Palin, un perro rabioso que cuando está en el suelo panza arriba, aparentemente derrotado, se revuelve, muerde y se come a sus rivales, aprovechándose de la situación en lugar de dejarse hundir por ella, definiendo mejor su imagen y siendo, ahora mismo, el icono de su partido. Poco importa que su hija se haya saltado los principios conservadores que defiende su madre (pues, joder, cualquiera se los saltaría), ni que el tema central de todo el escándalo sea una de las palabras tabú en Estados Unidos; “sexo”. Palabra que, irónicamente, junto con “violencia” define en gran medida la historia política del país.
Un cuento
Un día, en un pueblecito del sur de España había una niña que jugaba en las calles de su barrio. Seguramente como se podía hacer antes y como cada vez se puede hacer menos; a plena hora de la siesta, sin preocuparse de que las puertas de las casas estuviesen abiertas o cerradas. Inocentemente, la niña desconocía que un monstruo trastornado, destruído por dentro y ataviado como una persona normal la vigila desde detrás de su puerta, seguramente y esta vez por conveniencia también abierta. El monstruo se acerca a la niña y, aprovechándose de la inocencia de ésta, la invita o la obliga a entrar en su casa. Antes o después de abusar de ella, la niña tropieza, es empujada o como sea. De cualquier manera, muere en el acto.
El caso sale a los medios. Se hace famoso. Está en boca de todos. Hasta se le pone título; “el caso Mari Luz” (el nombre de la niña asesinada). El monstruo en cuestión que la mató era un (des)conocido pederasta; había sido juzgado y condenado ya por esto (seguramente más juzgado que condenado). La prensa no habla de otra cosa, es el tema de moda de varios días. La “opinión pública”, que no es más que una extensión que usan los medios para poner sus ideas en boca del pueblo según les convenga, clama venganza o, cuanto menos, justicia.
El padre de la niña asesinada, todo un caballero que mantiene una compostura y una aparente calma que sirve de admirable ejemplo para cualquiera en una situación tan dramática como la suya, decide tomar partido. En primer lugar pide justicia, no venganza. Después entra en la más pura batalla mediática y la encabeza hacía donde él quiere; juzgar al culpable y cambiar la ley. En lo que todas las víctimas unidas por un mismo sentimiento de solidaridad coinciden y buscan; “que esto no vuelva a pasarle a nadie”. El gusta a los medios. Lo sabe y lo aprovecha. Y muy bien que hace. Es indiferente que haya varios casos similares como el de su hija por todas partes, casi a diario, pero a los que la prensa, por x motivos, ha decidido no prestar atención. Incluso es indiferente que el hecho de que el mismísimo Presidente del país tenga una reunión personal con el caballero sea un acto hipócrita motivado por el movimiento social y de prensa que ha levantado este suceso. El caballero es consciente de todo ello, y lo aprovecha para darle alas a sus ideas; cambiar una ley permisiva con los monstruos. Muy bien hecho. Admirable, insisto.
Y es que mientras el monstruo que más tarde asesinaría a esta niña fue culpado por su anterior acto de pederastia, permaneció en ese limbo utópico que supone el término “reinserción social”, sus actos se convirtieron en una mancha escrita con tinta corrida e inteligible en su historial y salió a la calle con una palmadita en la espalda, pues en el fondo todos estos monstruos degenerados no son tan malos tipos… hasta que se les pone enfrente una mujer indefensa o un niño. Pues es políticamente correcto y queda de puta madre decir que estos monstruos son especiales, que necesitan atención médica, que hay que trabajar por su reinserción y, en resumen, que son más enfermos que delincuentes. Tan solo unos meses en la cárcel por trastornar y destrozar internamente a un niño… ¡Vaya!. Porque claro, no es tan grave violar a alguien como matarle. En ambos casos acabas con su vida y con lo que ésta pudo haber sido pero… qué coño, donde se ponga el encanto reconocido de un ataúd rodeado de familiares destrozados que se quiten las lágrimas a escondidas, el miedo oculto, el trastorno psicológico, la vergüenza y la falta de confianza que provoca una violación.
Con las actuales penas de cárcel y demás condenas no se reinserta a nadie; se crean monstruos cargados de rencor hacia la sociedad. Las estadísticas no mienten; La inmensa mayoría de pederastas y violadores reinciden.
Sobre estas fechas se juzga al juez (valga la irónica redundancia) que permitió campar a sus anchas al monstruo que mató a la niña, casi como si fuera el responsable directo de su muerte. Y es fácil prever así lo planteará y lo venderá la prensa… perdón, quiero decir “la opinión pública”.
Porque, caballeros, en este cuento que al fin y al cabo sucede en este país, si no sales por la tele no eres nada. Como que, por ejemplo, para librarse de la cárcel por matar a alguien atropellándolo, con un coche robado, sin cárnet y dándote a la fuga tienes que ser un admirado y respetado famosete. O para cambiar una ley, hacer que la sociedad reflexione y conseguir hablar con el presidente de tu país, un monstruo tenga que asesinar a tu hija.
Confiar en la justicia se ha convertido, al menos a título personal, en una total y absoluta prueba de fe.



