Silent Hill
Es otro triste ejemplo de licencia de videojuego llevada a la peor y más patética forma de algo cercano a cine.
En mi defensa diré que la bajé porque el juego (las dos primeras partes, el tercero me pareció mediocre tirando a malo) es de los pocos, muy pocos, que realmente me gustan, me atraen y me parecen dignos de llamarse “arte”. Y, en fin, esperaba algo malo, pero no tanto (normalmente solo procuro ver buen cine, no estoy en absoluto acostumbrado a estas tonterías dignas de freaks y otros seres ávidos de vida sexual y social).
Pero no todo iban a ser malas críticas; lo principalmente destacable de la película es su ambientación, su diseño artístico y… ya. Y porque los coge del juego. Para lo demás pues me pongo el juego, que está mejor hecho y es mejor en todo.
Mi calificación no puede distar de un “valiente mierda”. Las hay peores, claro (y más en el género de terror, el 60% diría), pero está está basada en una saga que me gusta y que, aún perteneciendo a un entretenimiento que precisa de la partición activa del usuario como son los videojuegos y que teóricamente ofrece menos tiempo de desarrollo en puntos como argumento, personajes, guión, etc… resulta mejor que la película en todo esto… y eso la hace peor. Todavía.
